Translate

DESDE UNA VENTANILLA DE TREN

Relato


Ojos vacios contemplando la nada en un periódico. Conversaciones trascendentemente intrascendentes. Gentes dormidas que viajan hacia lo mismo que han dejado atrás.

Nunca pensé que el vaivén del tren fuera también el de mi mente abocando a la cuneta del recuerdo mis vivencias apenas sobrevividas y ahora alojadas como experiencias traumáticas que incidieron en mi personalidad y en el desarrollo adecuado nunca completado.

Observo desganádamente a través de la ventanilla y me asombra el paralelismo entre la rapidez con que pasan los escenarios transformados del paisaje y los fotogramas que conformaron la película de lo que ha sido mi existencia hasta ahora.
Mis ojos se acostumbran a mirar las imágenes del paisaje sin verlas. Como a las escenas de mi vida sin vislumbrarme a mí como su protagonista. Languideciendo impotentemente cuando me rebelo a serlo en alguna de ellas que el tiempo ha marcado con la huella indeleble de las equivocaciones. Lugares, hechos y personas que no reconozco como propios. Sólo cuando el recuerdo es agradable e intenso, sonrío

El destino me permitió vencer en algunas, pero la derrota fue implacable en la mayoría sin ser yo consciente de ello. Hoy me pregunto adonde me habrían llevado las secuencias alteradas de mis decisiones si hubiera sopesado las consecuencias de mis acciones.

Quizá ni siquiera estaría viajando en éste tren. Quizá mi destino fuera otro. O quizá ni siquiera tuviera ya destino.





Me resistí a actuar en el teatro de la vida habiéndome aprendido correctamente el guión. No me dí cuenta de que el casting ya estaba hecho y había sido elegido sin remisión para la función en la que todos compartiremos el mismo final y bajada de telón.

Pero ni eso me arredró. No supe o quise mirar hacia atrás y ver las funciones de otros, ni siquiera para ver si servía para mejorar mi actuación, volviendo a caer en los mismos errores de interpretación. La egolatría sobre mis posibilidades empobreció el fotograma de vistosos colores ensombreciéndolo a grises.

Bajo la cortinilla de la ventana del vagón. Ya no me gusta el paisaje.

O seguramente, lo que ya no me guste, sea contemplar mi vida a través de la ventanilla de un tren aunque, como en éste caso, sea de largo recorrido.

Cierro los ojos, y como el resto, me dispongo a dormir hasta llegar al mismo destino del que partí.

La nada de ninguna parte

No hay comentarios:

Publicar un comentario