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DE ALONSO QUIJANO Y SU CORDURA

 
  

HOMENAJE AL AMANTE DE LOS
LIBROS DE CABALLERIAS LLAMADO
DON ALONSO QUIJANO,
DE NOBLE FANTASIA
Y SUCULENTO AFAN DE AVENTURAS INTITULADAS QUIJOTESCAS, QUE FLUYERAN DE LA MANO NO MUTILADA DEL INSIGNE

 
DON MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.

 

 

 
 
Relato
 
 

Las figuras se recortaban en la
nada del camino.
La punta de la lanza
señalaba hacia Dios.
El contraste de sus figuras, no era tal,
sino motivo del paisaje.
El caballero del rocín flaco, miraba
con ojos desorbitados los molinos
de aspas agresivas al viento que
azotaban el aire castigando el
polvo del camino de
inexistentes corceles.
 
—Amigo Sancho, no te equivoques, eso
de ahí, no son gigantes, sino molinos de viento.Y mi locura no tal, sino
descarga de rabia.
 
—¡ Qué decís!, mi señor don Alonso.
¿ Descarga de rabia? ¿y qué se ha hecho
de los gigantes, que certificaban
vuesa locura?
 
—Precaución nada más, Sancho.  El infortunio es de hombres cuerdos, en
cambio la necedad es patrimonio de los hombres que tildan de locos a los que contradicen sus ideas.
 
— Sabias palabras mi señor, pero entonces
¿ no vais a pelear las aspas airosas de
los molinos, cuales brazos necios a los
que os referís?
 
—¡ Claro que sí !, fiel escudero de mi
ánimo. Mi arrebato de carga lo será denostando su poder
frente al mío.
Al molino le ayuda unicamente el señor
de los vientos, en cambio a mi brazo
le ayuda el señor de los cielos,
El Creador.
 
Y en diciendo esto, arrancóse lanza
en ristre contra el aspa majestuosa y
gallarda, que osaba presentarle poco
respeto a su hidalga figura.
 
 
 
El estruendo de la armadura y lo
quebradizo de su cuerpo, dieron
música extraña a tan
desventurada iniciativa.
 
Sancho bajó presuroso de su burra,
en socorro de su amo.
 
 
—Mi señor, cuanta desgracia tengo
ahora que os veo en el suelo, al no
saber si es causa de vuesa cordura o
de vuesa locura que no es tal.
 
—Lo que ves solo es mi cuerpo en el suelo,
y de eso ten certeza. De lo demás, tendrá
que ser tu mente la que lo decida.
 
—No os entiendo mi señor,
¿yo tendré que decidir
vuesa condición de loco?
 
—¿ Y porqué no de cuerdo, amigo mio?
 
   ¿Qué hay de cuerdo en atacar los
brazos de un molino, mi respetado
señor Don Alonso?
 
—Lo mismo que hay de cuerdo en
atacar los brazos armados del enemigo
en el campo de batalla.
 
Incorporose a duras penas
 
¿ O es que acaso lo es más ensangrentar
la espada y la lanza, salpicando a los
nobles caballos inocentes, convirtiendo
en inerte lo que antes tenía alma
y vida, que...
 
 
 
Recogió su adarga y la lanza del suelo,
 no sin comprobar que su estado no
era tan lamentable como el suyo
 
 
... hacerlo sobre un triste molino, moledor
del pan que comes, y que seguirá
haciéndolo tras tu ataque?
 
—Me confundís señor.¿ Ir a las guerras,
y tomar honores en las batallas, es
entonces de locos?
 
—Seguro que no de cuerdos.
 
—Entiendo ahora lo de la rabia,
mi ilustrado señor. Permitidme
ahogar la mía.
 
 
Y en cogiendo dos piedras del suelo,
lanzólas con furia y energía
incontenida hacia el molino, altivo y
victorioso, de la carga de su amo.
 
Hízolo, profiriendo alaridos
desgarradores que
conmovieron al mismísimo
Don Quijote.
 

—Pero amigo Sancho, ¿Qué gritos más espantosos atronan el aire desde vuesa garganta, que no parecen
siquiera humanos?
 
 
Ya más calmado, el fiel escudero, miró sonriente a su señor.
 
 
—No son gritos ni alaridos mi señor,
solo son palabras de furia contra los
necios que veía en las aspas, y que
antes no comprendía que estaban ahí.
 
 
 
—Emprendamos pues de nuevo el camino,
mi buen alumno, porque habeis aprendido todo fiel principio de las caballerias.
 
—¿ Cual mi señor? - le miró respetuoso,
antes de montar de nuevo su burra.
 
—No te dejes nunca engañar por el disfraz
de tu enemigo, caballero o mendigo.
Observa siempre en su interior, y
descubre su alma.
 
Sancho asintió aprobatoriamente, y
ambos emprendieron de nuevo su camino hacia nuevas enseñanzas,
génesis de los caballeros andantes.
 


(Homenaje a uno de los libros
que han marcado mi vida
 
.
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 
 

 

 

 

 
 


 

 

 

 

 
 
 
 

 


 

 

 
 

 
 

 
 

 

 


 

2 comentarios:

  1. Muy bien Enrique y en castellano antiguo y poesia!, que envidia sana me das!!. El Quijote lo lei con 14 años. Debido a un problema estuve 3 meses sin ir alncolegio y me dediquè a leer todo lo que podia, y si, me gustó. Un abrazo

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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